La primera
vez que lo ví, él entró a un kioso a comprar una botella de agua, y al salir me
dijo en secreto…
-Ahora
vayamos para la izquierda.
Y yo,
segurísima de mí misma, fui hacia la derecha inconscientemente. Él me dijo,
señalando hacia su lado…
-Ésta es la
izquierda.
Y yo fui
tras él. Nos reímos, lo abracé.
Supongo que
él siempre me mostró cuál era la dirección correcta, cada vez que me desviaba.
...O quizás
siempre tomamos caminos diferentes.